domingo, 28 de agosto de 2016

Gillian Flynn

Gillian Flynn es una periodista y autora, hasta el momento, de tres novelas de intriga:
  • Heridas Abiertas - Título original: Sharp Objects (2006)
  • Lugares Oscuros (publicada en una primera edición como La llamada del Kill Club - Título original: Dark Places (2009)
  • Perdida - Título original: Gone Girl (2012)

Este verano he leído las dos primeras; la tercera la leí cuando fue publicada en español.

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... SPOILERS, SPOILERS, SPOILERS...

No voy a resumir las novelas sino a comentar mis impresiones para quien también las haya leído.

La primera que leí, Perdida, fue llevada al cine enseguida (2014). Son dos novelas en una: primero, la historia vista desde la perspectiva del marido; después, vista desde la esposa. La primera parte se me hizo muy lenta pero me habían regalado el libro y seguí leyendo. La segunda parte se me hizo muy intrigante y no podía dejar de leer. La verdad es que la primera parte era necesaria y se ve de otra manera conforme avanza la segunda. Esta novela me dejó mal cuerpo por la maldad de la protagonista y por la indefensión de él, que queda a merced de una psicópata. Creo que podría considerarse una novela feminista pero NO porque las mujeres tengamos "derecho" a ser unas maltratadoras sino porque, al ser el hombre el que sufre el hostigamiento, algo que suele verse poco, llama más la atención la maldad de quien ejerce la violencia y hace reflexionar sobre ese fenómeno.

La segunda, Heridas Abiertas, me pareció menos pesada aunque tal vez por ser más corta. Sin embargo, a veces se repetía mucho contando las mismas cosas y daba demasiadas pistas sobre quién podía ser "la mala", oscilando entre dos personas. Coincide con la anterior en que la protagonista también está destrozada por personajes femeninos sin escrúpulos y el final deja con mal cuerpo porque, de alguna manera, ella sigue quedando expuesta a una relación tóxica.

La tercera, Lugares Oscuros, también fue llevada al cine (2015), posiblemente para aprovechar el tirón. A mí, personalmente, es la que más me ha gustado. Hay más personajes cuyos puntos de vista conocemos, por lo que se hace menos pesada. La intriga te atrapa enseguida y no te suelta hasta el final. Y el final, como parece ser una marca de la casa "Gillian Flynn", incluye la impunidad de una mujer malvada aunque la protagonista la compadece y justifica. Por otra parte, la novela refleja bien los sentimientos de personas muy diferentes en situación de pobreza e invita a pensar en cómo se vive la desigualdad social "desde abajo" (sobre este tema me extenderé en otra entrada).

Estas novelas no son "bonitas" ni "agradables". Contienen violencia verbal y física (incluyendo el asesinato). Son thrillers que, por lo menos a mí, me han atrapado desde aproximadamente la mitad de su lectura y me han sorprendido con sus finales. Porque sus finales van más allá de quién es el/la culpable. Por ejemplo, en Perdida se sabe que la esposa es "la mala" desde que empieza su punto de vista hacia la mitad del libro. Sin embargo, el final te golpea y se hace difícil de olvidar.

domingo, 21 de agosto de 2016

La protección solar de este verano

Este verano he utilizado varios protectores solares.

En la playa, he optado por una leche solar de Vichy en spray con SPF 50+ porque una amiga me dijo que los protectores en aceite perdían bastante eficacia con la arena y el mar.
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Me ha ido bien: la absorción era fácil y no me he quemado. La verdad es que sólo pisé la playa dos veces en una semana: el resto de los días fui a la piscina o a la ciudad.

Para la ruta en coche visitando Castilla y León, he preferido un protector solar en aceite: me gusta más cómo se absorbe y no mancha tanto la tapicería del coche. He usado el aceite seco Photoderm Bronz (SPF 50+), de Bioderma (200 ml), que se ve en la foto de mi Instagram.

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En veranos anteriores usé el protector solar en aceite Anthelios XL (SPF 50+), de La Roche-Posay (200 ml). Ambos son resistentes al agua, aptos para pieles sensibles y libres de parabenos. El de La Roche-Posay también está indicado para rostro pero sólo lo he usado en el cuerpo. La verdad es que me parecen prácticamente iguales; si acaso, el de Bioderma me ha parecido más denso: se absorbía peor y tenía suficiente con menos cantidad. El de Bioderma tiene un PAO de 9M. No recuerdo el PAO del de La Roche-Posay pero creo que era de 12M. Cuando tenga que reponer, lo haré con el que tenga un PAO mayor y, si coincide, con el que encuentre a mejor precio. En cualquier caso, prefiero el formato en aceite frente a otros tipos de protectores solares.

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También he usado mucho el stick Face Guard (SPF 50), de Australian Gold (14 g). Aunque esté indicado para la cara (y alguna vez lo he utilizado ahí sin que me haya dado problemas), me parece muy espeso y lo reservo para los brazos cuando tengo que conducir, ya que es fácil reaplicarlo al hacer una parada sin ensuciarse las manos. No se absorbe nada bien (o tal vez uso demasiada cantidad); forma una película transparente (algo amarillenta tras varias reaplicaciones) que se supone que protege del sol pero también aumenta la sensación de "freírse". En el envase no indica el PAO. No sé si es porque lo uso para ocasiones especiales pero tengo la impresión de que este formato cunde mucho. Ya lo había probado con el Anthelios XL Stick Zonas Sensibles (SPF 50+), de La Roche-Posay (9 g), que deja una película algo más blanquecina, es más caro y trae menos cantidad. Por otra parte, el de Australian Gold huele a verano, a fruta tropical madura. No recuerdo el aroma del stick de La Roche-Posay.

Para la cara, he terminado el Photoderm MAX (SPF 50+) Tinted Aquafluid (Light Colour), de Bioderma (40 ml). Como el aceite corporal, es resistente al agua, apto para pieles sensibles y libre de parabenos. Es muy, muy fluido. El tubo está diseñado para sostenerse "boca abajo" pero hay que tener cuidado y abrirlo "boca arriba" para que no se salga libremente el producto. El tono claro me queda bien, aunque tiende a un subtono rosado, porque apenas tiene cobertura. Tiene un PAO de 6M. Ya tengo repuesto pero quiero reservarlo para marzo (es cuando suelo hacerme un repaso de la fotodepilación) y continuar hasta que se me acabe a finales del verano. Aunque sea tan fluido, cunde mucho. Es muy similar al Anthelios XL Fluido Extremo (SPF 50+) con color, de La Roche-Posay (50 ml), del que hablé hace tres años. Estos formatos tan fluidos son muy agradables de llevar pero tengo la impresión de que no le sientan bien a una piel sensible. Cuando termine el repuesto del fluido de Bioderma probaré otros protectores faciales.

Cuando terminé el fluido facial de Bioderma, a mitad del viaje, retomé la CC-cream Superdefense (SPF 30), de Clinique (40 ml). Esta crema no se termina nunca. Con muy poca cantidad cunde muchísimo. Es muy espesa, me queda algo oscura (tono light medium) y tiene mucha cobertura. Creo que fue un error no llevarme el repuesto del protector solar facial de Bioderma al viaje porque he vuelto con un par de manchitas nuevas (han sido muchas horas de coche a pleno sol y he descuidado las reaplicaciones en el rostro). Ahora, de vuelta al trabajo, no estoy tan expuesta y sigo con la CC-cream porque, si no, no va a haber manera de terminarla, ya que durante el invierno me queda demasiado oscura. No repetiré.

martes, 16 de agosto de 2016

DopoBronz, de LeKuth+

A finales de julio terminé esta crema para después del sol: DopoBronz, de LeKuth+ (125 ml). Se supone que es para rostro y cuerpo pero sólo la he utilizado en el cuerpo. Como comenté en su momento en Instagram, se absorbe bien, dejando la piel calmada, suave y elástica. El aroma inicial no me gusta mucho pero se disipa enseguida. Tiene una buena relación calidad/precio. La compré en una farmacia por 3.99 euros, aunque tal vez fuera una promoción especial.

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Dejo constancia del INCI. Se supone que no lleva níquel, cromo ni cobalto. Creo que merece la pena probarla.

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domingo, 14 de agosto de 2016

Vacaciones, 2ª parte

Mi segunda tanda de vacaciones este año ha durado nueve días y he visitado con mi marido muchos lugares de Castilla y León (Burgos, San Pedro de Cardeña, Vivar del Cid, Frómista, Carrión de los Condes, Sahagún, León y Astorga) y dos de la comunidad de Madrid (Buitrago del Lozoya a la ida y el Monasterio de El Escorial a la vuelta).
Ha sido un viaje denso, lleno de paisajes diferentes, murallas, castillos, iglesias (nunca había visto tanto arte románico), plazas mayores y callejuelas intrincadas. Ganas de leer el "Cantar de mio Cid". Gastronomía contundente y muy buena. Lo último lo he probado ya en casa: mantecadas, tejas de almendra y chocolate de Astorga (la verdad es que éste ya lo había degustado en el Museo del Chocolate de esa ciudad).

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Ha sido un viaje en coche particular: muchos kilómetros y bastante cansancio en el camino de regreso (parando cada dos horas, por supuesto) pero ha merecido la pena. Repetiría por otros sitios de Castilla y León y aún me faltarían muchos más por visitar.