miércoles, 22 de junio de 2016

Angel eau sucrée, de Thierry Mugler

Angel eau sucrée, de Thierry Mugler; fuente
Sigo probando muestras de perfume. Esta vez he gastado un vial de 1.2 ml del EDT Angel eau sucrée, de Thierry Mugler. Según Fragranticaes una fragancia de la familia olfativa oriental vainilla para mujeres lanzada en 2015. Notas de salida: bayas rojas y sorbete; notas de corazón: merengue y caramelo; notas de fondo: pachulí y vainilla.
No sé si es porque empiezo a estar cansada de los aromas golosos pero éste no me ha gustado nada. Al aplicarlo, me parecía rancio y desagradable. Al cabo de un rato, me empezaba a oler mejor, pero demasiado dulce (sí, a merengue). No lo compraré.

miércoles, 15 de junio de 2016

Totem Yellow, de Kenzo

Con la llegada del calor, he probado un par de muestras en sobre (no sé cuánto traían: me han dado para dos días) de la fragancia unisex Totem Yellow, de KenzoSegún Fragrantica, se lanzó en 2015 y pertenece a la familia olfativa cítrica para hombres y mujeres. Notas de salida: toronja (pomelo) rosada y limón (lima ácida); notas de corazón: té, durazno (melocotón), rosa y hediona; notas de fondo: notas amaderadas, cuero y almizcle blanco. Forma parte de una colección que también cuenta con las fragancias Totem Orange Totem Blue.

Totem Yellow EDT, de Kenzo; fuente
Fragancias Totem, de Kenzo; fuente




















Totem Yellow, de Kenzo, es un aroma cítrico bastante fresco y que, a la vez, tiene muchísima duración sin ser cargante: se mantiene casi igual a lo largo de todo el día. Me recuerda al EDT de Verbena, de Yves Rocher, con la diferencia de que esta colonia es más femenina y apenas dura en la piel. También es verdad que el precio difiere mucho entre ambas EDT: la de Kenzo cuesta 56 euros/50 ml (sin descuentos) frente a los 15.90 euros/100 ml de la de Yves Rocher (que, además, suele tener un descuento del 50%).
De Totem Yellow me gusta que huele a limón amaderado sin dar la sensación de fregasuelos. Se supone que es una fragancia joven pero a mí me recuerda al libro "Abuelita Opalina", de María Puncel (Premio Lazarillo 1971)que leí siendo niña. Y no me desagrada. Desde hace poco soy tía-abuela, con edad de "sólo tía", y me gusta. Me parece más entrañable. Me resulta muy tierno oler a limón como las abuelas Irene y Opalina. Y, al mismo tiempo, me gusta la imagen publicitaria de Kenzo, juvenil y dinámica, y sueño con viajar al desierto de California.

miércoles, 8 de junio de 2016

Método KonMari

El pasado mes de enero leí "La magia del orden", de Marie Kondo (alias KonMari).

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Lo leí dos veces seguidas en menos de una semana.
Se han publicado muchos resúmenes de este libro en internet. No voy a explayarme repitiendo lo mismo. Sólo quiero comentar mi experiencia hasta el momento.
KonMari propone, básicamente, juntar en un mismo sitio todo lo que se tiene de determinadas categorías (siguiendo un orden de menor a mayor dificultad: ropa, libros, papeles, komono y recuerdos), ir tomando cada objeto en las manos y descartar todo lo que no nos transmita alegría.

Fase 1: ROPA
Por fin vuelvo a tener toda mi ropa lista para ser usada: doblada al estilo KonMari (gracias, sobre todo, a los vídeos de Lavendaire) o colgada en perchas, pero a la mano. Se acabó para siempre el "cambio de armario". El canapé ha quedado para rellenos de fundas nórdicas, almohadas y similares. Ahora tengo algo así (no en un vestidor sino en un par de armarios):

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Ya escribí entradas anteriores sobre el Proyecto 333, mi inventario para llevarlo a cabo con mi ropa, mis propósitos en ese sentido para el otoño de 2014 y mi intención de reducir mi colección de cosméticos a 100 ítems (esto entraría en el apartado de komono).
No fui capaz de renovar el Proyecto 333 para el invierno de 2014. Me resultaba muy tedioso. Además, como dice KonMari, la calefacción y el aire acondicionado -aparte de lo cambiante que es el tiempo- convierten en algo bastante relativo la clasificación de la ropa por estaciones. Leí bastantes consejos sobre minimalismo y me ayudaron a reducir mis posesiones pero el "armario-cápsula" no iba conmigo.

Fase 2: LIBROS
Durante casi toda mi vida, mi mayor tesoro han sido los libros. Cuando era pequeña, eran mi refugio. En vez de meterme en una tienda infantil (en mis tiempos no era algo tan habitual como hoy), me sumergía en la lectura. Le leído muchos libros. 

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Con el tiempo había ido desprendiéndome de bastantes pero seguía teniendo demasiados. En los últimos meses, he donado la mayor parte de ellos y aún sería conveniente que donara más. Me he quedado con los que me gustaría leer y aún no he leído. KonMari afirma que es raro que se relean los libros ya leídos y que se lean algún día los que aún no se han leído. Defiende conservar sólo unos pocos, los que realmente transmitan alegría. Yo he decidido conservar los que tienen mucho valor sentimental por estar dedicados o por mi parentesco o amistad con su autor. También algunas enciclopedias profesionales que aún no estoy preparada para donar. Por otra parte, si algún día quiero releer algún libro relativamente actual, puedo conseguirlo para el Kindle.

Fase 3: PAPELES
Esto ha sido la verdadera liberación. Deshacerme de decenas de carpetas con apuntes de la universidad, de cursos de formación continuada, de recortes de periódico, de fotocopias, de impresos y resguardos obsoletos (garantías vencidas, manuales de electrodomésticos, declaraciones prescritas...). Hasta cartas y diarios que han aparecido y que no he necesitado "dejar para luego", adelantándome a la fase final (recuerdos).


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Todavía tengo algunas cajas con papeles que debo revisar despacio este verano. Sin embargo, es una cantidad manejable y no son papeles del pasado sino del presente, que hay que comprobar antes de desechar. Lo cierto es que me siento bastante satisfecha con la experiencia y con ganas de pasar a las siguientes fases. De hecho, ya he ido adelantando un poco en las siguientes categorías.

Fase 4: KOMONO
Es decir, miscelánea de objetos más o menos pequeños: figuritas, CDs, cosméticos... Como se puede intuir echando un vistazo a mi blog, tengo trabajo por delante. Ya me he desecho bastantes cosas de esta categoría y, aunque KonMari aconseja hacerlo de un tirón, después de haberme desprendido en un primer momento de muchas cosas, he adoptado la técnica de "tirar una cosa al día". Casi siempre son envases vacíos y objetos medio rotos que habría guardado en otra época "por si acaso".


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Fase 5: RECUERDOS
Ya me he despedido de muchos que tenían forma de ropa, de libro, de papel o de komono. Como en el caso de los papeles, sigo guardando recuerdos en varias cajas que me gustaría revisar este verano. A menudo pienso en una frase que se repite en muchos blogs minimalistas y es que el afecto está en el interior del corazón, no en un objeto exterior. 

Esta es mi experiencia hasta el momento. Espero completarla a lo largo del verano.

miércoles, 1 de junio de 2016

Mi experiencia con... Sisley

Hace ya tres años que escribí una entrada sobre mi primera y, hasta ahora, única compra de un producto de Sisley: la sombra Sorbet (1.5 g). Entonces me gustaba mucho y creo que ya puedo decir (y puede verse en la foto) que es la segunda sombra que termino (después de una que tuve de Biotherm), así que fue una compra que no acabó en la basura. Sin embargo, llevo un par de semanas utilizándola como colorete-iluminador para gastarla del todo y tirar el godet. El motivo es que las últimas veces que la usé como sombra me notaba incómoda, no sé si porque se me han sensibilizado los ojos a esos componentes o porque esté ya pasada. No creo que tenga una buena relación calidad-precio. No repetiré.


Lo que queda de mi sombra Sorbet

En estas dos últimas semanas, he probado algunas muestras que tenía reservadas desde hacía un año:


  • Émulsion Écologique (tubo de 4 ml)
  • Sisleyouth Hydratant-énergisant (tubo de 4 g - 4 ml y un sobre con la misma cantidad que no aparece en la foto, de hace una semana)
  • Hydra-Global Hydratation Intense anti-âge (tubo de4 g - 4 ml)
  • Masque Crème a la Rose Noire (sobre de 4 g - 4 ml)
  • Sisleÿa L'Intégral Anti-Âge (sobre; no aparece en la foto, de hace dos meses).
En el neceser también venía una muestra de Sisleÿa Contour Yeux et Lèvres (el sobre plateado arriba a la izquierda); se la di a mi madre directamente.

Estos productos tienen un fuerte aroma botánico (¿mentolado?) que me recuerda a "crema para hombres". Al contrario que con otras muestras que he probado de forma sistemática (entradas I, II y III), de éstas no puedo escribir casi nada. Me han durado menos de lo esperado (como si los tubos estuvieran llenos hasta la mitad), no me ha gustado su fragancia, no me he visto mejor la piel (salvo con la mascarilla de rosa negra y tras la segunda muestra de Sisleyouth) y me he sentido escandalizada cuando he visto su precio en internet. Por si fuera poco, al echarle un vistazo a los ingredientes me ha pasado como cuando en su día vi el INCI de la sombra en la cajita: los productos se presentan como si tuvieran una composición maravillosa y natural pero, aunque no soy experta en el tema, diría que no es así.



Lo positivo: 1) la sensación que se tiene al usar algo de super-lujo y 2) darte cuenta de que ni te hace falta ni lo deseas.